SOLO AMAS LO QUE CONOCES, Y PARA AMARTE A TI MISMO Y A LOS DEMÁS EL MEJOR CAMINO ES EL CONOCIMIENTO DEL ALMA.

HEMOS CREADO PARA TI ESTE ESPACIO, PUEDES LLAMARLO UNA "CLINICA DEL ALMA", UN CONSULTORIO PARA TU CORAZÓN O COMO NOSOTRAS LO LLAMAMOS "TU PROPIO ESPACIO PARA DEJAR FLUIR TU MAGIA INTERIOR"


EL SER HUMANO COMO COCREADOR EN EL COSMOS, ES EN ESENCIA UN MICROCOSMOS DEL UNIVERSO, Y POR TANTO, EL AUTOCONOCIMIENTO -CONOCIMIENTO DEL ALMA- ES EL CAMINO ESPIRITUAL A TRAVES DEL CUAL PUEDE VOLVER A CONECTAR CON SUS ORIGENES DIVINOS, CON DIOS, CON LA DIVINIDAD, CON SU DIOS INTERIOR.

LAS COSAS COMO SON ADENTRO SON AFUERA Y COMO SON ARRIBA SON ABAJO, UNO CREA SU PROPIA REALIDAD Y TIENE LA CAPACIDAD DE CAMBIARLA CUANDO LO CONSIDERE NECESARIO.... ESTE ES TU MOMENTO Y LO PUEDES HACER A TRAVES DE TU DECISION, TU VOLUNTAD, TU TRABAJO CONSTANTE Y EL AMOR.

RECUERDA EL AMOR ES HACER, ES ACCION, ES CREAR, SE LO VIVE Y SE LO PRACTICA A DIARIO Y EN CADA INSTANTE DE TU VIDA. EMPIEZA A VIVIR LOS CAMBIOS POSITIVOS EN TU VIDA Y TU MAGIA INTERIOR.








viernes, 14 de enero de 2011

¿CÓMO FUNCIONA LA PSICOASTROLOGÍA?

La Psicoastrología es una fusión entre la Psicología y la Astrología cuyo objetivo principal es conocer mejor al ser humano y los mecanismos interiores que determinan su comportamiento, influyendo sobre sus elecciones y por tanto, sobre su presente y su futuro.

La Astrología utiliza conocimientos astronómicos (movimientos de los astros y posición de los cuerpos celestes) y se sirve de cálculos matemáticos muy rigurosos, para establecer correspondencias entre el carácter de la persona y hasta cierto punto de sus circunstancias, con la posición de los planetas en el momento de su nacimiento. Se trata de una ciencia y al mismo tiempo de un arte interpretativo. La Psicoastrología es uno de los senderos de investigación e interpretación de la vida, es un sistema de interpretación de símbolos que se hallan correlacionados con la conducta y las actividades del ser humano.

La Psicoastrología trabaja con energías psicológicas, espirituales y metafísicas que se hallan tanto dentro de nosotros como en el universo. Estas energías se manifiestan en cada aspecto de nuestra vida a través del cuerpo físico, de nuestra mente, conducta, relaciones con los demás y hasta de lo que vemos alrededor. Por tanto es una clave importante para la comprensión psicológica y espiritual del ser humano. 

Como ya lo estableció Hermes Trismegisto y la metafísica “como es arriba es abajo”, es decir la correlación entre acontecimientos celestes y acontecimientos humanos. Científicamente el físico Pauli y el psiquiatra suizo Carl Gustav Jung confirmaron este principio que se llama Sincronicidad, es decir la “coincidencia” de hechos externos con hechos internos, que aparentemente no tiene una relación entre sí. La Psicoastrología es la interpretación de las potencialidades humanas, de la manera que podría reaccionar una persona ante tal o cual evento, debido a sus cualidades y debilidades que se han desarrollado en su psique y que muchas veces operan desde lo inconsciente, sin que nos demos cuenta de ellas. Nos revela las causas ocultas que trabajan en nuestra vida y por lo tanto es un conocimiento muy amplio y práctico para ayudar y servir a los demás y para conocernos mejor a nosotros mismos.

El Dr. Serge Raymaud de la Ferriére dice: “El cielo es un gran libro abierto por el amor de Dios para la inteligencia del hombre”. La Psicoastrología nos permite decodificar ese lenguaje del cielo, es una ciencia y un arte espiritual básicamente porque permite que él ser humano se conozca a sí mismo y nos muestra la relación entre Dios (el Macrocosmos) y el ser humano (el Microcosmos), demostrando que ambos son Uno. Aprendiendo a comprenderse a sí mismo el ser humano puede llegar a ser el árbitro de su propio destino y mejorar la calidad de su vida. Podemos preguntarnos ¿para qué quiero conocerme más? O ¿para qué quiero saber lo que el futuro me depara? Pues precisamente para conocer, ya que “no es lo que una persona sabe lo que le daña, sino lo que no sabe o ignora”. Saber lo que nos está pasando internamente nos permite aprovechar de mejor forma las oportunidades que se nos presentan al entenderlas de un mejor modo, dentro de nuestro propio proceso evolutivo.

La experiencia en Psicoastrología nos dice que algunos acontecimientos muy específicos de la vida son inevitables y difícilmente pueden ser calificados de tendencia y ser atribuidos a una elección activa del individuo. Por otra parte parece que la vida interna del hombre está tan teñida por el destino como su vida externa, bajo la forma de complejos inconscientes que deciden sus elecciones más poderosamente que cualquier acto de voluntad consciente.

Destino significa: está escrito. Para la mentalidad griega y también para la renacentista, el destino es el guardián de la justicia y de la ley, más que una fuerza predeterminada azarosa que dicta cualquier acción del hombre. El curso de la Naturaleza se ocupa de lo correcto y de lo erróneo, eso implica que existe una conexión definida y simpática entre la conducta humana y las leyes ordenadas de la Naturaleza. Aunque nos burlemos del destino, no le hemos perdido el miedo. Y cuando el miedo o el ridículo no se asumen, se disimulan con un desprecio agresivo y con el severo intento de denigrar o desaprobar lo que uno teme.

Lo que llamamos destino (Providencia, ley natural, karma o inconsciente) toma represalias cuando se transgreden sus límites o cuando no es respetado del modo adecuado; es algo que parece poseer una suerte de “conocimiento absoluto” no solo de lo que el individuo necesita sino también de lo que necesitará en su desarrollo vital. Este parece disponer las cosas del modo más particular y asombroso, reuniendo a una persona con otra, o con una situación externa precisamente en el momento adecuado, y parece actuar tanto en el interior como en el exterior del ser humano. Es algo psíquico y físico, personal y colectivo.

En los escritos de los antiguos griegos el Destino está retratado con imágenes psicológicamente relevantes para nosotros. En la imaginación primitiva el Destino es, quien dirige la irrevocable ley del futuro: inicios y finales que son el producto irrevocable de aquellos comienzos. Esa visión implica un patrón ordenado de crecimiento más que el azaroso capricho o la suerte. Son los límites de la consciencia humana los que nos impiden percibir las implicaciones completas de un determinado comienzo y los que nos incapacitan para anticipar el ineludible final.

La palabra griega “mythos” tiene 2 significados, por un lado historia y en un sentido más profundo, significa esquema o plan. Es muy significativa para el psicólogo y el astrólogo porque la universalidad de los motivos míticos básicos revela un plan subyacente, un patrón determinado de desarrollo inherente a la psique y al cuerpo humano. La vida de los individuos y de las naciones no es azarosa, no depende exclusivamente de factores ambientales, tiene una intensión.

Jung llamaba Arquetipos a estos patrones psíquicos y estos diseños arquetípicos están estrechamente relacionados con uno de los posibles significados del destino. También la Carta Natal es una historia y un esquema o plan. Horóscopo y mito forman una díada, el mito refleja los patrones humanos universales mientras que la carta natal refleja el patrón individual.

El mito es una representación fluida y dinámica de imágenes, cada una emerge espontáneamente de modo diferente en las distintas culturas y en los distintos estadios de desarrollo de cada cultura. El lenguaje de los mitos sigue siendo el lenguaje secreto del alma humana. Por lo que es mejor leerlos como un poema, con el sentimiento y la imaginación, más que con el intelecto.

La misión del ser humano en esta vida es desarrollar al máximo su propio potencial, para lo cual es de la mayor utilidad y provecho conocerse a uno mismo. Una de las herramientas para hacerlo es la Psicoastrología, a través de un estudio profundo de la persona, tanto de su lado consciente como de su lado inconsciente y permitiéndole ser un mejor ser humano al desarrollar al máximo esa semilla de la Divinidad o de Dios que todos llevamos dentro desde que nacimos.

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